Continuación de la Ruta del Tambor del Sureste
Español: Hellín (Albacete)
Continuando
por la N-301 la Ruta se dirige al este de la
provincia en dirección a la vecina localidad de
HELLIN (26.000 hab.), distante apenas 9 km. de
Tobarra, legua grande por camino derecho. El
poblamiento es igualmente muy antiguo, como lo
prueban los abundantes yacimientos arqueológicos
hallados en el Tolmo de Minateda, conocido por
los romanos con el nombre de Ilunum, en la
Batestania, según las mediciones de Tolomeo en
su obra Geografía[xxiii]. Cercano a las también
importantes pinturas rupestres de Minateda.
Ha
sido denominada Elo o Eyyo (visigodos) e Iyuuh
(musulmana), con ligeras modificaciones como
Felin o Fellin será a partir de 1.305 cuando ya
se le conocerá con el
nombre
actual de Hellín que se correspondería con el
núcleo actual de la ciudad. Al impresionante
legado cultural que encontraron a su llegada,
los musulmanes añadieron el esplendor de la
civilización islámica definiendo la ciudad. A
mediados del siglo XIII fue reconquistada por
los cristianos, concedida en primer lugar al
poeta Gonzalo Yañez de Oviñal y poco después, en
1.252 a Doña Juana de Ponthieu, viuda de
Fernando III[xxiv], enseguida pasó a formar
parte de las posesiones del infante don Juan
Manuel. En 1.205 salió del Señorío pasando a los
dominios de Fernando IV que la repobló
otorgándole diversos privilegios y
franquezas[xxv] pasando de nuevo al Señorío en
1.311 hasta septiembre de 1476 que pasaría a
pertenecer, definitivamente, a la Corona de
Castilla. La realenga villa que ya aparece con
tal título en 1.305, desde 1.898 ya se
distinguirá con el Título de Ciudad. El núcleo
originario de la población se localiza en los
alrededores del cerro del Castillo donde su
irregular trazado urbanístico muestra las
características propias de la época
musulmana.
Su
legado artístico es amplio y rico principalmente
con respecto a la arquitectura religiosa,
destaca sobre todas ellas la Parroquia Mayor de
Santa María de la Asunción (S. XVI). monumento
histórico-artístico nacional. La torre, junto
a
la cabecera de la iglesia, presenta un remate
barroco del siglo XVIII. Sobria portada en el
flanco sur, compuesta por dos cuerpos enmarcados
por pares de columnas entre las que se sitúan
hornacinas, en la parte central del alto se
representa el tema de la Anunciación. El
interior presenta tres naves a distinta altura y
cinco tramos; cubierta con bóveda de crucería
simple en las laterales y de terceletes en la
central. La Capilla Mayor, cinco paños y bóveda
estrellada, de igual altura que la nave
central,. Las laterales, por su parte,
corresponden a distintas épocas. Algunas
muestran elementos góticos, aunque la gran
mayoría son renacentistas. La más interesante de
todas ellas es la primera capilla del lado de la
Epístola, cubierta con bella cúpula oval con
relieves y casetones, y con buenas figuras de
los evangelistas en las pechinas. Entre las
obras artísticas destacan algunos de los tronos
o pasos más importantes que
desfilan en la Semana Santa hellinera,
albergando un Cristo yacente de singular belleza
y realismo del artista valenciano Mariano
Benlliure. El Convento de los Franciscanos,
empezado a construir hacia 1.524 en distintas
etapas, que en el pasado fuera Centro de
Estudios Superiores dentro de la Orden, destaca
en él su iglesia de nave única, conservando
algunas bóvedas de crucería góticas. El acceso
lateral presenta tres arcos, probablemente del
siglo XVII, ocultos durante largo tiempo y
recientemente recuperados. Su claustro, de
planta cuadrada, presenta distintos elementos
renacentistas de finales del siglo XVI. En el
interior destaca especialmente el camarín
transparente rococó, de finales del S.XVIII, que
se encuentra en la cabecera. Su planta octogonal
con pilastras en los ángulos sostienen un rico
entablamento y cubierta con cúpula de aspecto
estrellado, ricamente decorado con yeserías
doradas. Posee una Dolorosa de Salzillo y una
notable imagen de la Concepción.
En
la parte más alta del cerro del Castillo se
situa el Santuario de la Virgen del Rosario,
parte de la ermita data del
S.
XVIII, época en la que se reconstruyó el camarín
adornado con pinturas barrocas, así como gran
parte del templo. El resto se debe al arquitecto
hellinero Justo Millán y Espinosa quien llevó a
cabo obras de ampliación en el siglo XIX. De
esta época son la portada y la torre poligonal a
la que se accede por una puerta con batientes de
rejería, todo de un estilo ecléctico, arquitecto
autor entre otras obras de la portada del
antiguo Convento de las Claras (S. XVII),
fundado por el bachiller don Luis de Caravaca,
en la actualidad Casa de la Cultura, y del
famoso Teatro-Circo de la ciudad de Albacete.
La Iglesia de San R El S.XIV se puede calificar
como el del “Origen de la Semana Santa” en
Hellín[xxvii]. Es el siglo en el que se organiza
la primera cofradía, la del Rosario. El inicio
de la Tamborada derivaría de la costumbre de
encabezar sus procesiones por dos tamborileros
que anunciaban el paso de los penitentes para
que el público no molestara, tradición que sería
introducida por San Vicente Ferrer[xxviii]
popular por el tremendismo de su oratoria y de
las procesiones nocturnas y penitencias públicas
que ejecutaban los miembros de su
comunidad
itinerante, iniciadas al grito de
"¡Misericordia!". San Vicente Ferrer peregrinó
en Hellín y Tobarra, concretamente en el mes de
abril de 1.411, púlpito que en Tobarra todavía
se conserva en la Ermita de la Encarnación [xxix],
en su camino desde Murcia hasta Valladolid. A
finales del S. XVIII las procesiones se hacían
acompañar por largas filas de tamborileros,
costumbre arraigada en los pueblos del Bajo
Aragón, como forma de integrar los tambores en
las procesiones de Semana Santa. Podría
afirmarse que el punto de inflexión en el tambor
hellinero es la fecha de 1.881, en este año
desaparecen las “Pujas” y se crean las actuales
“Hermandades”, suponiendo un cambio radical para
la Semana Santa hellinera, serían, no obstante,
tres acontecimientos los de 1.800, de 1.859[xxx]
y sobre todo el de 1.876[xxxi], considerado como
el origen de la tamborada actual, de lo que
desembocaría en una separación total entre
procesiones y tambores, los
nazarenos-tamborileros quedaron al margen de las
procesiones, originándose el actual marco de
toque de tambor libre diferenciado de las
procesiones religiosas.
Continuándose, sin embargo, con la tradición
franciscana de vestir túnicas negras sencillas y
cubrirse con capuz (en la fotografía puede verse
un tamborilero con capuz alto, tambor ancho y
túnica de color tomado de una película realizada
con tomavistas, año 1929), aunque la tradición
de llevarlo bajo hace años que se perdió,
sustituyendo y popularizándose en los últimos
años el pañuelo rojo por el capuz negro. Cada
“peña” suele llevar bordado el nombre de la
misma, el símbolo o escudo de la misma y el año
de fundación. Siendo de forma general llevar
también el escudo de la ciudad. Tradición
también lo es el ser portada por un miembro de
la peña una cruz o cruceta con el nombre de la
peña y el año de su fundación y símbolo o dibujo
de la misma, formando filas con los componentes
de la misma, tradición que podría tener su
antecedente en las conmemoraciones religiosas
franciscanas y en la costumbre de encabezar los
desfiles procesionales con una cruz como
estandarte, asemejándose considerablemente a las
largas filas e hileras de las procesiones de
tambores y bombos de los pueblos del bajoaragón,
las cuales esencialmente franciscanas, tendría
sus orígenes, derivándose hacia la estructura de
toque libre no procesional del tambor.
El
inicio del toque de tambor en Hellín se sitúa en
la noche del Viernes de Dolores cuando los
tamborileros despojados de su indumentaria salen
rumbo al Calvario para tocarlo hasta la
madrugada siguiente. Miércoles Santo se reanuda
de nuevo el toque a partir de las 3 de la tarde,
cuando ya ataviados con la indumentaria
tradicional salen los tambores agrupados en
peñas salen a las calles, terminando
oficialmente a las
diez de la noche. El tambor en Hellín es tocado
por todas las calles, siendo su principal
atractivo el concentrarse en calles concretas,
principalmente los alrededores del Monumento a
los Tamborileros y sobre todo en el Rabal.
Jueves Santo a partir de las doce de la noche es
cuando la Tamborada de Hellín hace honor a su
nombre, cesando los mismos al mediodía,
alrededor de las 3 de la tarde, del Viernes
Santo. Fruto de ello, la Tamborada de Hellín, en
enero de 1.985 es declarada de Fiesta de Interés
Turístico Nacional. Sábado de Gloria a las tres
de la tarde, la tercera de las tamboradas
hellineras; en 1.928, los tambores surgieron por
primera vez el Sábado de Gloria esto no había
ocurrido nunca, pero una serie de circunstancias
derivarán en la tradición actual de
tocarlo[xxxii]. Tambor que ya no cesará su
redoblar hasta la recogida de la procesión del
domingo de Resurrección alrededor de las tres de
la tarde. Desde 1.927 fecha en que las mujeres
hasta entonces no habían tocado el tambor[xxxiii]
surgen en plan de igualdad con los hombres,
igualdad que es mantenida hasta hoy día,
tocándose el mismo sin distinción de sexo o
clase social.
La Asociación de Peñas de Tamborileros,
www.tamborada.com, fundada en diciembre de 1.988
es la encargada de difundir y promover el toque
de tambor tal y como prevén dichos Estatutos, en
colaboración con el Ayuntamiento de la Ciudad de
Hellín para su difusión y promoción cultural y
turística. Publicando anualmente desde 1.989 la
revista “Tambor” que junto a la Revista
“Redoble” que edita anualmente la Asociación de
Cofradías de Semana Santa de Hellín son
recogidos todos los artículos, estudios y demás
trabajos relacionados con el tambor.
Confeccionando anualmente un cartel anunciador
de la tamborada hellinera. Desde la cuaresma de
1.989 viene funcionando una Escuela del Tambor
donde se enseñan los toques típicos hellineros,
redobles y repiqueteos, sobre todo el más
autóctono y característico hellinero: “Racataplán”,
a los que se suman “Como rambla” o “Que me la
han tentao...”. así como el montaje y desmontaje
de los tambores.
En
1.976 se instaló en el Jardín Martínez Parras el
Monumento al Tamborilero, obra de Francisco Ruiz
Oliva.
Hellín sería la encargada de organizar las I
Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor y
del Bombo los días 14, 15 y 16 de Marzo de
1.986, contando con la participación de 6
pueblos (Baena, Alcañiz, Hellín, Híjar, Tobarra
y Moratalla)[xxxiv], posteriormente en el año
1.995, los días 25 y 26 de Marzo se llevaría a
cabo las X Jornadas Nacionales de Exaltación del
Tambor y del Bombo y está prevista la
realización de las XXV Jornadas Nacionales de
Exaltación del Tambor y del Bombo en el año
2010.
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