|
Tobarra
se halla en el sureste de la provincia de
Albacete y de la comunidad de Castilla-La
Mancha, en los límites con la Región de Murcia,
ocupando una superficie de 324,96 Km2 en un
paisaje dominado por amplias llanuras y
alargados valles. Su ubicación coincide con un
área de transición entre la meseta, que abandona
sus planicies para adentrarse en una zona de
destacada orografía, y la vega murciana. Tobarra
constituye la puerta de entrada de la provincia
a las zonas montañosas de las sierras del Segura
y de Hellín.
Se encuentra en la vertiente mediterránea de la
Península Ibérica –Latitud: 38.5846 y longitud:
1.6918 W (coordenadas decimales) y latitud: 38°
35' 5" y longitud: 1° 41' 30" W (coordenadas
sexagesimales) a 661 metros
sobre el nivel del mar. Su importante
infraestructura de transportes la conecta con el
resto de Europa por tierra y aire con una
población de Población (incluido núcleo y
pedanías) de 7.869 habitantes.
El clima continental domina esta zona semiárida,
a 661 metros de altitud sobre el nivel del mar.
El ritmo anual de temperaturas presenta un
marcado mínimo invernal en enero, con 5,4ºC de
media. El mes más tórrido es julio, cuya media
alcanza los 24,5ºC. Las escasas lluvias caen en
primavera y otoño, con un máximo de 342 mm
anuales.
Las condiciones de aridez y sequedad
imperantes en Tobarra, las más rigurosas de la
comunidad castellano-manchega, traen como
consecuencia un paisaje de monte bajo.
La vegetación definida por este entorno está
formada por matorrales de espino negro y
coscoja, y plantas aromáticas, aunque en algunos
puntos pueden verse pequeñas manchas de pinares,
con una importante huerta de regadio en la que
se elaboran principalmente albaricoques (el más
deseado y cotizado es la varidad "moniquí), así
como también olivos, almendros y hortalizas, las
más conocidas son las "habas de Tobarra".
En cuanto a la fauna existente, los animales más
comunes son liebres, conejos y perdices. Otro
mamífero característicos es el erizo. Una
especie peculiar presente en esta zona es la
salamanquesa común y costera, pequeño reptil de
costumbres nocturnas que habita bajo las
piedras, en troncos de árboles o en madrigueras.
Los Saladares
de Cordovilla (cuya principal joya es la
Helianthemum polygonoides) son un
enclave de alto valor ecológico, con endemismos
locales únicos en Europa. Una delicia para los
amantes de la botánica. siendo declarada
Reserva Natural en el año 2006
Esta
reserva natural ocupa una superficie de 294.61
hectáreas en el término municipal de Tobarra y
su Zona Periférica de Protección abarca 348.37
hectáreas en los términos municipales de Tobarra
y también en el de Hellín.
El Saladar de Cordovilla se localiza en el
sector suroriental de la provincia de Albacete y
tiene su origen en un antiguo y complejo sistema
fluvio-lacustre situado en el área de contacto
entre las cordilleras Ibérica y Bética.
Está considerado uno de los saladares más
importante del interior peninsular debido
principalmente a su gran extensión y a que posee
un elevado interés botánico y un alto valor
ecológico.
Desde el punto de vista faunístico, además de la
importante comunidad de carábidos del saladar,
destaca la población de aves esteparias, con
especies como alcaraván, ortega, sisón y alondra
de Dupont, todas incluidas en el Catálogo
Regional de Especies Amenazadas.
La
riqueza en hábitat y especies amparadas por el
reglamento europeo, motivó la proposición del
conjunto formado por la Laguna de Alboraj y los
Saladares de Cordovilla y Agramón, como Lugar de
Importancia Comunitaria (LIC).
El plan de conservación del Saladar de
Cordovilla pretende garantizar de la flora,
fauna, el paisaje, las aguas y en conjunto el
entorno natural de la zona. Con este fin, se
establecen una serie de limitaciones a los usos
de estas 643 hectáreas, más estrictos en la
propia reserva natural, y más flexibles en la
zona de protección complementaria.
La
protección de este saladar de Cordovilla comenzó
a gestionarse en 1996, junto con otros de la
comunidad. En el año 2000 se amplió la
delimitación inicial hasta darle la
configuración actual.
La peculiaridad de este saladar se la da,
básicamente, la sucesión de periodos inundados y
secos en superficie, con una salinidad muy alta,
lo que provoca unas condiciones ecológicas muy
peculiares, que aprovechan sólo algunas especies
vegetales.
|